A partir del momento en que los animales son abandonados y terminan en una perrera, sus probabilidades de salir con vida están en contra de ellos.
Desde su llegada, el reloj comienza a correr, pues perros y gatos tienen una cantidad limitada de tiempo para que la gente llegue a reclamarlos, o para encontrar un espacio de rescate, y a los animales que consideren inadecuados para volver a casa, debido a razones de enfermedad, accidentes o agresión, normalmente ni siquiera se les da la oportunidad de rescate.
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